Campo en la memoria

       CAMPO EN LA MEMORIA

 

 

   Agradezco la invitación ofrecida para escribir algo sobre la historia de Campo, supongo que se ha pensado en mi, no por la preparación académica, que no la tengo, ni tampoco por ser un virtuoso de la literatura, que no lo soy, por tanto debo deducir que es por la gran estima y vinculación hacia mi patria chica, que si la tengo, además de los trabajos de historia, antropología, etnología, megalitos, minas, costumbres, genealogía y varios que he elaborado sobre ella, (algunos de los cuales divulgaré en este espacio) durante no menos de 40 años, con el apoyo, consejo y enseñanza de personas vinculadas al mundo de la cultura e investigación, para mi todas ellas de una categoría humana extraordinaria, además de sencillas, asequibles y enamoradas de su trabajo, no muy frecuentes hoy, ya que los valores que priman en nuestra sociedad, no son precisamente el conocimiento y la cultura, y si los que van ligados al poder ya sea político o económico, a los primeros nunca podré agradecerles lo suficiente lo que me han enseñado en el mencionado espacio de tiempo, que por ser muchas las personas, (algunas de ellas ya fallecidas) no voy a enumerarlas, porque además me consta que su sencillez hace que no les guste la adulación, mas si quiero dedicarles todo lo que de interés pueda tener este trabajo, gracias a todos por vuestra amistad y por el tiempo que habéis dedicado a mi persona, dándome con ello a conocer la grandeza del buen docente, (hoy desgraciadamente venida a menos, debido a las desafortunadas políticas en educación, que han coartado de forma muy sensible, la autoridad de éstos “muy lógica por otra parte” sobre el alumnado) con vosotros he aprendido muchos y variados temas, relacionados con la cultura, temas y cosas que de verdad vale la pena saber, al tiempo que te ilusionan y llenan la vida.

 

Estos comentarios los resume muy bien el científico inglés Isaac Newton, del siglo XVII, en dos de sus célebres frases, una que dice; “si consigo ver más lejoses porque he conseguido auparme a hombros de gigantes”,bonita frase que define, lo comentado sobre mis amigos, y la segunda que dice; “lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano”, esta última explica a la perfección, la humildad de las personas con sabiduría.

 

   De los políticos no deseo pronunciarme, ya que no tengo nada positivo que decir de ellos, especialmente de los relacionados, o responsables de cultura, pues al parecer ésta conlleva pocos votos y por tanto ningún interés para ellos, vistas las respuestas de sus organismos, a proyectos con una proyección de futuro extraordinaria, como lo es el pretendido Centro de Guía e Interpretación de la Asociación Cultural Ball Axén, presentado en Consejería de Cultura de la DGA en 2006, y sin respuesta hasta el día de hoy, así como denuncias formuladas, (en referencia a bienes culturales expoliados, algunos de ellos testigos de no menos de 7000 años de historia) en los citados organismos,(somos conscientes de las vergonzantes razones del ninguneo, en nada relacionadas con el interés cultural, y si mucho a la incompetencia de los responsables políticos de cultura) mas como he comentado al principio del párrafo, no quiero hacer comentarios, solo éstas mínimas puntualizaciones, que si están muy cargadas de rabia e impotencia.

 

No pretendo convencer a nadie, con la idea de que Campo es un lugar privilegiado para vivir, ya que es una opinión de sentimiento y convencimiento particular, pero si deseo dar algunas razones, por lo cual he decidido hacerlo.

 

Soy nacido en Campo, y con profundas raíces en este pueblo tanto paternas como maternas, vinculadas a familias que intervinieron en su fundación, y antes de esto pertenecientes al Condado de Ribagorza, de cuyas dos ramas (paternas y maternas) tengo datos significativos y al tiempo de interés histórico, que así lo corroboran.

 

   Este sentimiento, puedo decir sin temor a equivocarme, que es compartido no solo por l@s que residimos aquí, sino que también por l@s muchos hij@s de Campo que tuvieron que emigrar de él ya fuera por razones de estudios o de trabajo, principalmente, ya que han sido unos extraordinari@s embajadores de él, dándose a conocer por su valía y tenacidad en los cargos y trabajos que han desempeñado, algun@s de ell@s creando su propia empresa y tod@s llevando en el corazón, con tesón, orgullo e hidalguía su lugar de nacimiento allí donde se han instalado, dejando con ello muy alto el nombre de nuestro pueblo Campo, su comarca Ribagorza, y su raza aragonesa, en diferentes puntos de España y del mundo.

 

El pueblo donde naces, siempre tiene algo que lo hace especial al resto de los pueblos, y en mi caso el sentimiento se acentúa, al elegirlo para toda la vida, con lo que adquieres un arraigo, compromiso y vinculación hacia él, más si cabe, en la medida que vas conociendo su historia y evolución en el tiempo.

 

Mis padres ya me educaron con la idea de que me quedara en Campo, y seguro que en este sentido no les voy a defraudar, por lo que me acoplo la estrofa de la habanera de Egea donde dice “en este lugar nací /esta es mi tierra / en este lugar morir/ también quisiera/ soy de una tierra hermosa…”.

 

   Este sentirte a gusto en el que consideramos nuestro pueblo, lleva a que cuando, evoluciona favorablemente, y ves como el Ayuntamiento se preocupa por que los vecinos tengamos una vida más cómoda, mejorando y renovando los servicios municipales, manteniéndolo bien conservado y limpio, y llevando a buen término proyectos de futuro, hace que te sientas feliz y orgulloso de él, y sus gentes.

 

   En este ambiente, la gente se ilusiona y trabaja para crear un bienestar para él y los suyos, a poder ser dentro del pueblo, ya que en definitiva la unión de voluntades y proyectos ilusionados, hacen que un pueblo crezca y adquiera la categoría de grande.

  

   Mi generación, que puede hacerse extensible a los nacidos diez años antes y diez años después del 1949, hemos sido jóvenes privilegiados que siempre nos ha ido la vida de cara, progresando cada día, sin tener nada en contra que enturbiara nuestro futuro (que dicho sea de paso, tampoco era muy pretencioso).

 

   Hoy ante la inseguridad creada por la brutal crisis en la que estamos inmersos, sólo nos queda desear a nuestros descendientes tengan cuanto menos la vida como la nuestra, que aunque no haya sido muy acomodada, si que la hemos vivido en paz, y sin carencias importantes.

 

   Estamos sufriendo una situación de paro muy alto, con casi 5.000.000 de parados, que si alguien de las generaciones nombradas al principio, ha tenido la mala suerte de quedarse sin trabajo, dada su edad de 50 a 60 años, tiene muy difícil volverse a incorporar al mercado laboral, por lo que se crea una incertidumbre de futuro muy preocupante, no solo para las generaciones citadas, sino que también (lo que es mas grave) para sus hijos y nietos, dado que el paro juvenil es el más elevado.

 

   Conocimos la década de los 50, donde en Campo se aunaban muchas familias, tantas como necesidades, ya que eran años difíciles para todos, años donde las palabras “paro”, o “crisis”, no eran habituales, (a diferencia de hoy, que se oyen por todo el mundo, y puede decirse que en todos los colectivos) la primera porque había trabajo para todos, y la segunda se la llamaba de otra forma (dificultades, necesidad, pobreza), mas, la ocupación en el trabajo de todos hacían que pasáramos de ella, voy a dar algún detalle, que hará se entienda mejor.

 

 En las escuelas además de estudiar, y en el tiempo de recreo, a todos los niños y niñas nos suplementaban la alimentación, con un vaso de leche en polvo y una porción de queso, que venía de América, para paliar en parte las secuelas que dejó en España la guerra civil del 36, por esto el comentario de que siempre hemos ido a mejorar, pero, también debemos entender que el punto de partida de nuestras generaciones, fue desde una situación desastrosa de posguerra, por tanto no había otra mas que avanzar.

 

   Siguieron unos años, que aunque duros, no faltaba trabajo, se hacían escuelas en todos los pueblos de nuestra comarca, dotándolos también de otros servicios como agua, alumbrado eléctrico, alcantarillados, carreteras etc.

 

   Estos trabajos de servicios en los pueblos vecinos, que también aquí se venían haciendo, hacia que tanto profesionales como empresas tuvieran que aumentar sus plantillas, ya que la demanda de trabajo era importante.

 

Si consideramos que las carreteras de Senz y Viu, así como la de Espluga y Llert, se hacían sin medios mecánicos, podemos imaginar los muchos obreros de pico y pala, entre otros, que eran necesarios, solamente en lo relacionado a carreteras.

 

   Se construyeron escuelas en Llert, Espluga, Aguascaldas, Biescas, Senz y Viu, por citar las más cercanas, aunque el servicio de oficiales de los diferentes gremios que había entonces en nuestro pueblo, también se desplazaban a trabajar a Morillo, Navarri, Foradada, Bacamorta, Egea, Serrate, Las Vilas, Seira, Abi, Barbaruens y otros, esto hacía que especialmente los cuatro o cinco equipos o empresas de albañiles ubicadas en nuestra villa estuvieran muy solicitadas, y formadas alguna de ellas, por varios equipos de trabajo para poder atender la fuerte demanda habida entonces.

 

   Además de los servicios citados, en Campo, se instalaba el grueso del personal de empresas dedicadas al montaje de líneas de alta tensión como, la Semi, luego la Cobra, después la Abengoa, empresas que en aquellos años aún no estaban mecanizadas, por lo que la mano de obra era importante, y el transporte de materiales desde Campo hasta las torres se hacía con burros de carga.

 

Otras dedicadas a la explotación maderera, que la talaban y quitaban del monte mediante un complejo sistema de cables aéreos, con carros que se deslizaban sobre ellos en los que sujetaban los fardos de madera, cuyo montaje y puesta en marcha estaba al cargo de especialistas vascos o navarros, de los cuales alguno echó raíces en Campo, como es el caso de Eusebio Echart, Manolo el vasco, o José María Zabaleta, con ellos también recalaron empresarios del ramo de la madera como Zaldúa, Garralda o Iñarrea, de estos últimos uno de los hermanos Garralda también se domicilió en Castejón de Sos.(es curioso que igual los montadores del citado cable, como los empresarios de la madera, llegados a Campo fueran todos vascos o navarros).

 

   La madera que venía transportada por el cable, tenía su plataforma de descarga en la serrería de Fuster, (sería interesante poder conseguir alguna fotografía, ya fuera del cable o de la plataforma de descarga, que supongo debe haber alguna, y que ilustraría de forma muy bonita para el recuerdo, estos comentarios. Hace dos años estuvo en la Cova d’Axén, uno de los trabajadores de la madera que era de Burgos, me prometió una foto que tenía de cuando estaba descargando madera en la citada plataforma, en los años sesenta, no he recibido la promesa) que junto a la de Canales, ésta con tres turnos de trabajo, las dos mecanizadas y preparadas con personal para recibir y preparar dicha madera y llevarla a su destino, ya fueran obras de construcción, carpinterías, o almacenes de distribución.

 

   Había dos centrales eléctricas, la del Gradiello y la de Argoné, con tres turnos de personal para la producción y mantenimiento, con no menos de quince o dieciséis familias vinculadas a esos puestos de trabajo, complementados ya fuera con pequeñas haciendas, oficios, o pequeños negocios que ejercían fuera del horario de trabajo en las centrales citadas.

 

   En Campo se ubicó una Compañía de Militares con sus mandos correspondientes, donde algunos de los mozos en quintas, ya fueran de Campo de Benasque o de Castejón, podían cumplir con el servicio militar, después de haber hecho los tres meses de Campamento, en Zaragoza, Sabiñánigo o Rioseta, que yo recuerde entre otros aquí hicieron la mili Antonio Peiret, Pedro Gil y un tal Barrau de Villanova.

 

     Teníamos, Cuartel de la Guardia Civil con Capitán, Teniente, Brigada, Sargentos, Cabos 1º, en fin una cantidad de familias, y gente trabajadora de paso, que si hoy tuviéramos que albergar en Campo, pese a los apartamentos construidos desde la década de los 90 al 2010, creo que caeríamos en un claro “overbooking”.

 

--------------------------------------------------------------------------------------------------------

   Hablando de la Guardia Civil, me viene a la memoria, un recuerdo imborrable de mi niñez, referente a la cabalgata de Reyes, que tuvo como promotores y organizadores a Joaquín Canales y al Capitán Herrera (de la guardia civil) en el año 1955.

   Organizaron dicha cabalgata, de tal manera que los que tuvimos la suerte de vivirla, con la ilusión y candidez de un niñ@, la disfrutemos tanto que se nos quedó grabada para toda la vida.

   Fue el primer año que los Reyes Magos y sus Pajes, vestidos con unos trajes nuevos y muy vistosos, llegaron a Campo, montados sobre tres hermosos caballos acicalados y engalanados, que precedían a dos carros tirados también, por caballos, cargados de juguetes y caramelos.

   La llegada de los Reyes se anunció para las diez de la noche, a todos los niños y niñas se nos advirtió de que teníamos que dejar cuando fuéramos a dormir, en los balcones, agua y un plato de cebada para los caballos, así lo hicimos, ilusionados y nerviosos, estuvimos muy atentos y en silencio, agazapados detrás del balcón de nuestra habitación, hasta que vimos como uno de los pajes trepó al balcón, depositando los juguetes que otro paje le alcanzaba con una percha desde el carro, retirando al tiempo el agua y la cebada.

     Hoy los pequeños habituados a ver el Papa Noel y los Reyes, en grandes y fantasiosas cabalgatas, con una sociedad volcada especialmente en estas fechas hacia ellos, dudo se sorprendan tanto como nosotros lo hicimos el citado año (la explicación creo que es sencilla, entonces los Reyes pasaban solo una vez al año, y nunca que yo recuerde con la esplendidez de 1955, gracias en mi caso a que Joaquín Canales, tuvo un generoso detalle de comprar juguetes, para todos los hijos de sus empleados de la serrería, y como no agradecer al Capitán Herrera su compromiso y aportación, para que la cabalgata resultara tan bonita e inolvidable).

     El reparto de juguetes por los balcones, se hizo la noche del cinco de enero, el día seis, en el Cine Cumbre, volvieron los reyes a repartir algún juguete, y muchos caramelos para todos.

     Recuerdo que aquella noche, dormimos muy poco o nada, no tanto por estrenar los recién llegados juguetes, que también, pero creo que influyó mucho más en el insomnio, el haber podido ver a los Reyes Magos, magníficamente representados para seguir preservando nuestra cándida inocencia.

     El capitán Herrera y su señora, el año pasado estuvieron en la Cova d’Axén, con Joselo uno de sus hijos y la mujer de éste (aquí a los hijos tanto a Joselo como a su hermano Fernando los conocíamos como los “capitanez”), estuvimos hablando un buen rato, ya que tanto él como sus hijos son buenos conversadores.

     Cuando le manifesté al capitán Herrera, el imborrable recuerdo de la cabalgata de 1955 que dejó en todos los entonces niños y niñas, de las referidas generaciones, se alegró mucho, y visiblemente emocionado, me amplió varios detalles sobre la misma, hablándome también del magnífico belén que montó aquel mismo año en su casa (Casa el Rico Cambra), que años después fue donado a la parroquia, en cuya iglesia se ha montado hasta hace pocos años.

     Los trajes de los reyes y pajes, sirvieron para un montón de ediciones más, ya que mis hijos han recibido juguetes en Campo, de manos de reyes engalanados con los mismos trajes. Aunque los Reyes de hoy ya no llegan en aquellos majestuosos caballos (que tanta ilusión crearon, en todos los niños y niñas de aquellos años), propiedad de la Guardia Civil, con unas sillas de montar y correajes impecables, que unido a los citados trajes nuevos de los Reyes, con grandes capas y ropajes de colores muy vistosos, con preciosas botas de montar, pelucas, barbas, guantes, coronas, así como llamativos cordones y fajines, que resumido fue simplemente impresionante.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------

    

   Viendo la estructura del pueblo, no se puede explicar donde podía albergarse tanta gente, y quizás habrá quién ponga dudas sobre lo comentado. Mas si tomamos como referencia la casa de mis padres, las dudas se disipan, o cuando menos se entienden mejor, ya que siendo seis de familia, teníamos tres o cuatro trabajadores a pensión, en una casa que contaba con dos habitaciones dobles y tres pequeñas.

 

   Si pensamos que en Campo había unas 120 casas habitadas, y que la nuestra pertenecía al grupo de las pequeñas, llegaremos a la conclusión de ser un pueblo de 1000 o 1200 habitantes, aunque en el Ayuntamiento no estaban reflejados más que los censados que eran unos 650 o 700.(número que es el doble de los hoy inscritos)

 

   De todo esto ha pasado mucho tiempo, y nos queda un grato y claro recuerdo, porque fueron años prósperos, en que estábamos en la dinámica antes apuntada de crecimiento y desarrollo, superando en industria y población (en los años del 1950 al 1968) a Castejón, Benasque y Ainsa, pueblos que hoy nos superan de largo, no solo en lo citado, también en toda clase de infraestructuras para el turismo, que se ha erigido como único o principal recurso económico de esta zona de pirineo.

 

   En el cine “Cumbre”, se proyectaban cuatro películas semanales, la sesión de cine de los jueves y la de los sábados ambas a las diez de la noche, y los domingos sesión doble, la de las cinco de la tarde y diez de la noche, de una sesión a otra, en la misma sala de cine y retirando los primeros bancos, los domingos y fiestas señaladas se hacia baile.

 

   El año 1965, estando en la máquina de proyección Antonio Sanz y el que suscribe Cosme Castán, en el cine Cumbre se proyectó la película, “Paris-Estambul sin Regreso” antes de su estreno en Italia, Francia y España, (era una coproducción de estos tres países, y el estreno oficial se hizo por este orden) que al no ser una sesión de pago pero sí abierta al público, hubo lo que se decía un llenazo, debido a los muchos invitados del pueblo, ya que los venidos de fuera eran la mayoría pertenecientes o vinculados al séptimo arte, además de familiares y autoridades, lleno, solo comparable al que hubo cuando se proyectaron, Los Diez Mandamientos, Ben Hur, Lo que El Viento se Llevó, Guerra y Paz, y otras.

 

   Un estreno que vino con motivo de la amistad de Joaquín Canales (propietario del cine Cumbre, y empresario de la industria maderera) con Ángel Sancho (propietario de una cadena hotelera y gasolineras, llegado a este rincón del pirineo, por ser su mujer nacida en casa Las Marías de Graus) el cual además de la amistad común con el productor de la citada película Benito Perojo, era hermano de uno de los actores que intervenían en ella, Fernando Sancho.

 

   Para hacer el pase de dicho estreno, subió a la sala de máquinas un señor de la productora, que controló las labores de proyección, no dejándonos cortar ni empalmar (a los jóvenes maquinistas citados) ninguno de los cuatro rollos de cinta que componían la película, con lo cual hubo tres descansos, al tener que proyectar cada rollo individualmente.

 

   Fue especialmente emotivo el fuerte y largo aplauso de todos los asistentes al final de la proyección, habitual en este tipo de estrenos, (según nos informó el señor que controlaba la proyección) y que según nos dijo, es una manera de felicitar a todos los variados gremios que intervinieron en la película, así como reconocimiento al trabajo del director, y actores especialmente, algunos de ellos presentes en la sala.

 

   De esta proyección, a mí personalmente, me quedaron unos recuerdos muy bonitos, voy a relatar el que mas vivamente recuerdo: Una vez terminada la proyección, encendimos las luces de la sala, (como en todos los pases de película hacíamos) pero esta vez curiosamente nadie se levantó de las butacas, lo hizo sólo Ángel Sancho, que puesto de pié delante de Benito Perojo, (los dos en la primera fila) le dedicó unas palabras, que es de suponer fueran de agradecimiento y felicitación, después de esto y de fundirse en un abrazo los dos, se pusieron frente al numeroso público asistente para iniciar un aplauso, que se hizo general en toda la sala mezclado con exclamaciones de “bravo-bravo” y otras.

   Nosotros los jóvenes maquinistas, no habituados a este tipo de efusivas y emocionadas manifestaciones, nos quedemos muy confundidos y sorprendidos ya que estábamos acostumbrados a lo contrario, es decir a sonoras pitadas cuando por cuestión de censura, venia cortaba alguna escena, o bien por despiste nuestro, dejando de acercar lo suficiente los carbones que generaban la luz del proyector, con lo que la imagen se oscurecía, o debido a los muchos pases que llevaban las cintas, cuando se rompían y teníamos que empalmarla y rebobinarla de nuevo en la máquina, lo que daba lugar a las referidas pitadas, casi todas acompañadas de estruendosos pataleos.

 

   Había baile todos los domingos, bares muy concurridos, tabernas, fondas, carnicerías (que además de proporcionar unas buenas carnes, tenían un comedor donde quién lo solicitaba se la servían asada, acompañada de un buen vino incubado de la casa), hornos de pan, comercios con mucha variedad de productos, ferreterías, tiendas de ropa y de bisutería, zapaterías con producción propia, peluquerías de señoras y caballeros, herrerías, sastrerías, modistas, estancos, quioscos, carpinterías, y toda clase de servicios, dos médicos, practicante, veterinario, profesionales varios de albañilería, fontanería, electricidad y pintura, cesteros, hiladores, molinero, cuchareros, servicios de taxi, y camiones de transporte.

 

   También había una muy arraigada tradición musical, a consecuencia de un profesor de música que recaló en nuestro pueblo en la primera década del siglo XX, y con él empezaron a estudiar música muchos jóvenes de nuestra localidad y pueblos cercanos, esto hizo que algunos de ellos fundaran una orquesta en 1930-1931, formada por siete mozos, que por orden de edad eran los siguientes Manuel Mazana Ferraz, violín, de 25 años, Bienvenido Mascaray Salinas, saxo tenor, de 25 años, Víctor Sanz Miró, contrabajo, de 25 años, Jesús Prats Canales, saxo alto, de 25 años, José María Blanch Blanch, batería, de 25 años, Joaquín Mur Aventín, trompeta, de 24 años y el joven Juan Bautista Laforga Sillés, trombón de varas, de 15 años.

 

   Orquesta que la denominaron con las siglas de Campo, pero invertidas, es decir OPMAC, siendo muy solicitada, a nivel comarcal y provincial, este primer grupo no duró muchos años, ya que primero el derrocamiento de la dictadura de Primo de Rivera, con la instauración de la segunda república del 1931, y después la guerra civil del 1936, fueron determinantes para que se renovara y al tiempo creciera la citada orquesta.

 

   En 1940 empieza su andadura la nueva OPMAC, de la original continuaran en ésta Manuel Mazana, Jesús Prats, José María Blanch y Juan Bautista Laforga, que junto al segundo profesor de música Sr. Vila (llegado a Campo en 1939) y la juventud oficio y empeño de Manuel Mascaray, Juan Mur, Manuel Salinas, Alfonso Mazana, Enrique Subías, Alfredo Santorromán, Joaquín de Lamiguela, y Ricardo Mur, serán los encargados de continuar la arraigada tradición musical que empezaba como se ha dicho en el primer cuarto del siglo XX.

 

   Años después, en 1947-1948 desaparece la OPMAC, y se forma otro grupo de ocho o nueve jóvenes, que se dieron a conocer como la orquesta Melodial Jazz, que tuvo como alma Mater a Manolo Mascaray (alias Manolito) que junto a sus compañeros, Juan Mur, Manuel Salinas y Enrique Subías incorporan a la nueva orquesta a Antonio Vidaller, José Longán y Joaquín de Pepeta Boyón. Esta orquesta se irá renovando, incorporándose en ella Antonio Mur (extraordinario músico, que en los años 1960 a 1970 pasaría a ser el tercer profesor de música en Campo), Sebastián Longán, José Gil, Ernesto Mur de Santaliestra y Ramón Mur de Perarrúa, que años más tarde se denominarán como orquesta Ribésera. Hoy solo queda de aquella esplendorosa época, tres músicos Sebastián Longán, Ernesto Mur y otro de Ainsa, y pienso que dada la edad de los dos primeros, no tardarán en retirarse.

 

La ganadería estaba orientada principalmente a la producción de leche, estando la vaca de leche presente, en mayor o menor número de ellas en todas las casas dedicadas a la labranza y ganadería, había un centro de recogida ubicado en Campo, importante, que funcionaba desde el 1968 a donde llegaba leche de puntos tan distantes como Benasque, Betren, (en el Valle de Arán) Broto, Pont de Suert, o Bielsa por citar algunos.

 

   También había unas 4000 cabezas de ovino, granjas de cerdos, de pollos y de conejos. La agricultura estaba limitada a la producción de pastos, tanto para el ganado vacuno como para el ovino, y trigo cada año en menos cantidad.

 

Otra actividad de artesanía, por la que se caracterizó Campo era la manufacturación de cucharas y tenedores de boj, un oficio que tuvo su época de mayor esplendor a finales del siglo XIX, con no menos de veintitrés “botigas”, así llamados los talleres de artesanos cuchareros, con una producción de aproximadamente 270.000 piezas, según, y tomando como referente la cantidad reflejada por, Robert Bayer í Castanyer, en su libro titulado “Tortellá”, en el cual data en el año 1920 una producción de 1.300 mazos, en Campo (sabiendo que un mazo son doce docenas de cucharas y tenedores, da como resultado 187.200 piezas, que distribuidas por las dieciséis casas que había dedicadas a este oficio en 1920 sale un total de 11.700 piezas por familia, o “botiga” en el citado año).

 

   Las piezas que salían producidas por cada familia, pueden parecer muchas, mas, si consideramos que en el proceso de producción intervenían de una u otra manera todos los miembros de la casa, (que en aquellos años solía haber un número en ellas de no menos de diez personas) y sabiendo que para elaborar una pieza de boj, se ejercitan unas quince o dieciséis fases diferentes hasta finalizar el proceso (que va desde cortar el boj hasta el pulido y empaquetado de las piezas), nos dan como resultado 120 puestos de trabajo, donde además de los maestros cuchareros que alternaban este oficio con el de peluquero, tendero, herborista, comerciante, zapatero u otros, colaboraban todos los miembros de la familia ya fueran sus mujeres, sus padres o suegros y sus hijos.

 

La artesanía del boj, siguió bajando su producción y en los años de 1950-1960, ya estaba limitada a cuatro o cinco casas, y por supuesto con una cantidad de piezas mucho menor a las comentadas, que se comercializaban a través de la familia de Fidel Blanch, que a su vez las mandaba a Tortellá, pueblo originario de la hermandad Blanch que sobre 1850 recalaron en Campo, para ejercer de cuchareros, oficio que alternaban con los antes citados.

 

                                   --------------------------------------------------

 

   Por hacer mas entretenidos estos informes sobre Campo, quiero intercalar una simpática historia, ocurrida con el fotógrafo del pueblo (oficio no enumerado cuando he dado la relación de éstos) Jesús Ballarin, alias, Saludas, (aunque esto último no le gustaba a dicho fotógrafo, como bien saben las muchas generaciones de escolares en Campo, cuando le iban a pedir la pelota caída en su huerto, desde el hoy patio de recreo escolar, y hasta hace unos 25 años campo de futbol).

 

   Conociendo la cantidad de habitantes que en las décadas 50 y 60 había en Campo, no es de extrañar que el fotógrafo también tuviera trabajo en su profesión, que alternaba con el de jornalero en alguna de las empresas o cuadrillas habidas en el pueblo. Una mañana cuando sale a trabajar Jesús, le advierte a su mujer, María, de que si viene un joven a recoger unas fotografías para el carnet de identidad, se las entregue, indicándole el lugar de la casa donde las deja.

 

   El carnet de identidad, se expedía en Huesca capital, el joven campense después de recoger las fotos que le entrega dentro de un sobre, la mujer de Jesús, emprende viaje hacia Huesca, llegado allí, ya junto a la ventanilla donde el funcionario le solicita los datos para rellenar el formulario, y que una vez cumplimentado solo queda poner la foto, que éste amablemente le solicita, el joven le entrega el sobre con las fotos, el funcionario después de abrir el sobre, mira una y otra vez las fotos y el joven, después de esto le pregunta, ¿porqué te has afeitado el bigote? A lo que el joven le responde “¿me dice bigote?, pos si nunca ené llevaú”. Ciertamente no sé como se solucionó el tema, aunque es de suponer tuviera que hacerse nuevas fotografías en Huesca.

 

                               -----------------------------------------------------------

 

   Campo, en definitiva era un pueblo emergente con mucha vida y toda clase de servicios, siendo un centro no solo para los comarcanos, si no que, y especialmente los domingos, acudían, además de los citados, jóvenes de Ainsa, Boltaña, La Fueva, Perarrúa, Besians, Santaliestra, Benasque, Sahún, Villanova, Castejón o Seira por citar los más poblados, haciendo con ello que Campo, fuera un pueblo de cita semanal para cualquier joven de aquellos años, prueba de ello era la cantidad de motos que se aparcaban en los porches, todos los fines de semana, y digo motos porque eran años que los coches eran escasos, y no estaban generalmente en manos de los jóvenes.

 

Campo en las décadas de los años 50- 60 y 70 alineaba un equipo de fútbol, fantástico, que era muy difícil de batir cuando competía con pueblos de igual demografía, e incluso de más entidad, adquiriendo en Ribagorza y Sobrarbe una fama y nombre importante, por el buen juego y los triunfos que obtenía, esto era motivo para que nuestro equipo estuviera muy solicitado especialmente en las fiestas patronales de muchos pueblos, que sabedores del potencial del invitado, se reforzaban para intentar ganarle, aunque pocas veces lo conseguían.

 

   Los que conocimos Campo tan lleno de actividad y vida, nos es fácil comentarlo y recordar las múltiples y variadas anécdotas que acontecían, mas, cuando intentas transmitir estas historias, a los mas jóvenes caes en riesgo que te tilden de exagerado o pasional, cuando no de mentiroso, afortunadamente quedamos muchos para poder dar fe de todo lo expuesto, por eso pienso que es bueno escribirlo, y así las generaciones venideras tendrán constancia de ello.

 

Pero si que es verdad que esta vida bulliciosa y proyección de futuro que se respiraba en Campo especialmente en la década de los 60, recibiría un fuerte mazazo con la fatídica y desalentadora noticia, de la construcción del Pantano denominado Lorenzo Pardo, noticia que ya hacía tiempo era comentada como posible, en todos los foros de opinión a nivel provincial y nacional. La cuál aparcó cualquier iniciativa de progreso, pasando a ser la defensa del Pantano el único proyecto importante en Campo.

 

Si pensamos que esta amenaza la tuvimos que soportar durante más de diez años, a partir del enunciado, queda claro el frenazo que hubo en la evolución de Campo, desde el 1976 que sale a información pública el pantano, hasta septiembre de 1986 que se desestima el proyecto, espacio de tiempo suficiente para romper la dinámica de desarrollo y progreso, tan fuerte y vigorosa, que estaba haciendo de Campo un pueblo grande, y que de seguir con aquél ritmo de crecimiento seguro no se hubiera quedado atrás de ningún otro, mas bien todo lo contrario.

 

   Conforme va pasando el tiempo, se van acumulando recuerdos y vivencias de todo tipo, familiares, las más, también de la escuela, adolescencia y juventud con tus más allegados, como, de todas las maneras sencillas que teníamos de diversión cuando éramos escolares, que aunque nada tienen que ver con las de hoy, yo particularmente creo que nuestros juegos estaban basados en la creatividad y el ingenio, y por tanto no dejaban de ser bonitos además de didácticos.

 

   Como he apuntado al principio, mis mejores deseos para los jóvenes de hoy, y también decirles que el creer que nuestra juventud fue mejor, es precisamente por la sencilla razón de que entonces éramos jóvenes, por tanto es difícil de poner razones u objeciones a las nuevas formas de vida y diversión, ya que seguro ellos cuando lleguen a nuestra edad recordarán las suyas, con el mismo cariño e ilusión que lo hacemos nosotros hoy.

 

   Dicho esto, también me resulta difícil recordar las anécdotas que surgieron a raíz de la amenaza que sufrimos en Campo, con la construcción del “Pantano”, es posible que este no recordar las muchas y variadas cosas que surgieron en los diez años largos que duró la oposición a su construcción, estén relacionadas con su final feliz, que hace olvides los muchos desvelos trabajo y sinsabores, que tuvimos que acumular y sufrir durante el tiempo que duró la amenaza.

 

   Considerando, que el proyecto Lorenzo Pardo venía con el aprobado y visto bueno de Franco, la lucha era muy desigual, así se plasmaba en una pancarta que se preparó, en una de las muchas manifestaciones en contra del Pantano “David contra GOLIAT”.

 

Una desigualdad que nos obligaba a estar más unidos que nunca, y creo sinceramente que Campo y sus vecinos supimos dar la talla que exigían las circunstancias, esto quizás fue lo más positivo y bonito que trajo el problema del Lorenzo Pardo, la continuada comunicación y unión de todos los campenses, en un problema que a todos nos afectaba por igual.

 

La unión de nuestro pueblo en las décadas de los 60 y 70, lógicamente debida al problema común que nos amenazaba a todos, y donde se tenía una uniformidad de criterio total y absoluta “no queremos pantano”, con esta base se escuchaba cualquier propuesta de trabajo o estrategia de lucha formulada para conseguir el pretendido y soñado objetivo, la abolición del Lorenzo Pardo.

 

Esta unión de voluntades del pueblo de Campo, en mi opinión, tuvo la gran suerte de estar dirigida, principalmente, y entre otras, por dos hijos del pueblo, que además de su preparación académica y de ser extraordinarias personas, se dedicaron en cuerpo y alma a organizar la defensa del brutal proyecto que pesaba sobre nuestro pueblo, uno desde su posición de alcalde Daniel Fuster, y Bienvenido Mascaray como abogado, los dos empresarios, que siempre que la citada defensa requería sus colaboraciones, y fueron muchas las veces, no dudaban en acudir, sin importarles tener que desatender sus negocios, además de los muchos desplazamientos a los diferentes organismos, ya fuera en Huesca, Zaragoza o Madrid, en fin un intenso trabajo y desvelos, difíciles de pagar económicamente, por lo que siempre estaremos en deuda con ellos, aunque si tendrán el honor de haber sido protagonistas de excepción, de una página gloriosa de nuestro pueblo, con el recuerdo admiración y agradecimiento de todos los campenses.

 

Nos apuntábamos a todas las mesas informativas que se daban, ya fuera en Balaguer, Tamarite, Altorricón, Binefar, Fraga, Monzón o cualquier lugar donde se programaba algo que estuviera relacionado con el Pantano, ya que los campenses sabíamos, que en todos esos lugares se estaba atentando, en contra de nuestro pueblo y su futuro.

 

Era poco gratificante escuchar las intervenciones en las distintas mesas informativas, ya que en todas se ponía de manifiesto de forma contundente el problema de los regantes, cual era el pedir “agua, agua y agua”, al tiempo que minimizaban las afecciones brutales que acarrearía el proyecto en la zona de ubicación, esto era duro de oír, y hacía que en el viaje de regreso a Campo, nos desahogáramos de la tensión y rabia acumulada, con unos maquiavélicos planes de actuación, que afortunadamente nunca pasaron de algunas pintadas o llamadas anónimas.

 

   El problema “Lorenzo Pardo”, hacía que fuéramos solidarios con otros pueblos amenazados con pantano, como, Artieda, Mianos o Sigüés, con el recrecimiento de Yesa, cuyas manifestaciones de protesta se convocaban en Berdún, o con centrales nucleares como Chalamera, acudíamos a todas las citas en ese sentido, citas que aprovechábamos para además de apoyarles en su problema, reivindicar el nuestro, siendo esta labor mucho mas llevadera que la anteriormente citada, ya que en este tipo de manifestaciones todos teníamos el mismo objetivo, por lo que era muy gratificante hacer causa común.

 

   No voy a explayarme mas sobre lo que fue, un pueblo lleno de vida y bullicioso donde en los años referidos resultaba imposible pasear por sus calles sin tenerte que parar varias veces a conversar, ya fuera con mujeres, hombres mayores o jóvenes, todos querían tener noticias frescas del cómo iba evolucionando el tema del pantano, se hacían corrillos por todos los rincones del pueblo, y si habías estado presente en alguna rueda de prensa, charla o manifestación tenias que dar explicaciones tantas veces como te lo solicitaban.

 

   Nunca se sabrá en que medida se perjudicó el pueblo de Campo, aunque yo particularmente creo que mucho y muy negativamente, en ese periodo de más de diez años de amenaza, que pasamos de estar con unas perspectivas de futuro prometedor, a la incertidumbre de hacernos desaparecer, truncando con ello diversas iniciativas, particulares y de empresas, algunas de ellas con el proyecto en estado avanzado, que se hubieran hecho en Campo y Comarca.

 

   Los que vivimos con cierta intensidad estos diez años largos de lucha, (lo que voy a comentar es una opinión personal) a la muerte de Franco el 20-11-1975, intuíamos que el problema del Lorenzo Pardo dejaba de ser aquél “GOLIAT”, que el Generalísimo le había dado el salvoconducto y visto bueno. Ya que pensamos que a partir del fallecimiento de Franco, iban a cambiar las formas de tomar decisiones importantes, por parte del nuevo gabinete de Gobierno, como así fue afortunadamente.

 

   Digo esto, porque poco después en el 1978 nos pusimos a construir nuestra casa, coincidiendo la obra con las manifestaciones más radicales y constantes en contra del Pantano, años que aún siendo optimistas o fuertes de ánimo, se te apoderaba la incertidumbre de nuestro futuro.

 

   Por parte de no pocos vecinos, recibíamos consejo para que no continuáramos la obra, al no aceptarlo, y una vez la casa casi terminada, nos comentaban “que bén criarán las truchas per íxos foraus”, afortunadamente alguna que otra trucha si que ha entrado en nuestra casa, pero no precisamente a criar.

 

El año 1977 hubo elecciones generales, concretamente el 15-6-1977, en Campo estábamos peleando con fuerza nuestra posición en contra del Pantano, esta mezcla de elecciones y manifestaciones, era causa para que las calles de Campo estuvieran mas animadas de lo habitual, hablando de la democracia, nueva para casi todos, y como no, de nuestro problema común el Lorenzo Pardo, se encontraban corros de gente por todas partes hablando lógicamente de los dos temas estrella.

 

   Quiero contar una bonita y emotiva historia que ocurrió en Campo con motivo de la campaña electoral citada, voy a intentar divulgarla lo más escueta y dignamente posible.

 

   La cruz de Kaigüila es y ha sido siempre un punto de reunión y tertulia del barrio, lugar éste que con el buen tiempo siempre encuentras alguien con quien hablar, especialmente los días festivos en todas las estaciones del año, o a cualquier hora y día siempre que acompañe el susodicho tiempo, que especialmente las noches de verano, nos llevaban a recordar aquellas largas y bonitas “villadas” vecinales, tan habituales en los años que no teníamos ni radio, y aún menos televisión, donde había personas que además de castizas tenían un especial gracejo, sin ellos percatarse hacían que sus sencillos e improvisados comentarios, fueran terminados con una risa general de todo el grupo asistente, por lo que siempre resultaban divertidas y amenas, haciéndolas por tanto deseadas y necesarias, hasta tal punto, que pienso, no hay hoy un programa de televisión que pueda llenar ni igualar, aquellos ratos de asueto y ocio, de manera tan gratificante, interesante, bonita y sencilla, como lo hacían estas reuniones de vecinos, muy habituales en aquellos años, en todos los barrios, como también en muchas casas del pueblo.

 

Eran las primeras elecciones democráticas después de Franco, con un partido comunista recién legalizado, concretamente el 9-4-1977, esta legalización debió de pasar desapercibida para los tertulianos que estaban un sábado a las doce de la mañana sentados en la cruz, (pienso esto, dado que no habían pasado ni dos meses de la citada legalización, y sabiendo que las noticias no se difundían con la rapidez de hoy, casi con seguridad no estaban enterados) y que dada la fecha, es fácil adivinar el tema de conversación, o pantano, o votaciones.

 

   Que yo recuerde eran los siguientes; José Castán, Antonio Castán y Joaquín Castán (este último mi padre) los tres hermanos nacidos en casa Boyón, Manuel Fumat de casa Pedrodoz, Joaquín Morancho de casa Botiguero, Juan Mur de casa La Mariana, Joaquín Mur de casa La Miguela y Pedro Abad de casa Pedro Torres, cuando de pronto irrumpe un coche rojo, con carteles pegados, por todos los lados, en los cuales aparece la figura de Santiago Carrillo bordeada con la hoz y el martillo.

 

   Sujeto en la techumbre un aparato de megafonía potente, que anuncia un mitin para explicar el programa, con el que concurren los comunistas a las elecciones generales, cuando terminan de anunciar el mitin y dando más volumen al megáfono, suena la internacional comunista.

 

   /Arriba, parias de la Tierra/ en pié, famélica legión/ Atruena la razón en marcha/ es el fin de la opresión/. Agrupémonos todos/ en la lucha final/ El genero humano/ es la internacional/ Del pasado hay que hacer añicos/ Legión esclava en pié a vencer/ El mundo va a cambiar de base/ Los nada de hoy todo han de ser/.

 

El coche mientras está difundiendo el anuncio del mitin y la internacional comunista, esta parado frente a los tertulianos y pegado a la puerta de casa Boyón, éstos los tertulianos, atónitos y perplejos al tiempo, giran la mirada una y otra vez de un lado al otro,(al coche que está pegado a casa Boyón, y al guardia que está junto al ayuntamiento) sin entender lo que realmente está pasando, en la esquina del ayuntamiento está el guardia civil de puertas, y motivo de las nerviosas miradas de los ocho tertulianos, que no entienden la pasividad del guardia ante lo que ellos consideran una provocación.

 

   Cuando los tertulianos comprueban, que la internacional comunista suena de manera fuerte y clara, delante de la iglesia y de la guardia civil, saben que algo ha cambiado y mucho para todos, más entendible para ellos, que tuvieron que vivir y sufrir la guerra en el lado de los vencidos.

 

   Nunca olvidaré aquel cruzar de miradas emocionadas y desconcertadas, con sonrisas y lágrimas, que seguro estaban impregnadas con multitud de recuerdos y vivencias, de cuando aún jóvenes lucharon al lado de la hoz y el martillo, defendiendo el poder establecido en las urnas.

 

                            

 

 

   Antes de continuar con más relatos sobre historia y costumbres de Campo, voy a contar una curiosa y divertida anécdota, que de alguna manera aliviará y hará más ameno este farragoso escrito.

 

 

Transcurría el año 1950, en casa Juan el Barbero, además del oficio de barbero que daba nombre a la casa y que ejercía el citado Juan, tenía éste una tasca o taberna, muy frecuentada por muchos vecinos y comarcanos, para tomar vinos o licores, hacer las charradas, tan bonitas y castizas de entonces, así como también echar la partida de cartas que habitualmente eran de guiñote.

Un día del año citado, están jugando al guiñote en casa Juan, Sebastián de José y Rafael de casa Arnal de Llert, han decidido jugarse un conejo, los cotos de guiñote entonces eran de cuatro partidas, y cuando se jugaba algo fuera de lo habitual como en este caso, se hacía al mejor de tres cotos.

Ninguno de los dos aparentemente, era favorito, así lo demostró el juego, ya que después de igualados coto a coto, en el tercero y definitivo llegaron empatados a tres partidas, decantándose la suerte de parte de Rafael, que ganará la última y con ella el trofeo apostado “un conejo”.

Sebastián, aceptará de buen grado la ajustada derrota, le dice a Rafael que cuando decida marchar para su casa, lo llame ya sea en la peluquería o en la botiga, las dos ubicadas en los bajos de casa “José”, donde alterna los dos oficios Sebastián, para darle el trofeo que en buena lid le ha ganado.

Como era costumbre en los comarcanos, apuraban el día que bajaban a Campo, ya fuese para comprar o vender, cortarse el pelo, herrar el macho o hacer la partida de cartas, con sus correspondientes tertulias y charradas, Rafael sobre las nueve de la tarde, decide tomar el camino para su casa, tal y como han quedado con su contrincante, al llegar a la altura de casa José, se acercará a la puerta y con voz potente llamará, “Sebastián”, éste que está en la botiga, lo reconoce y responde con rapidez, “ya voy Rafael, espera un momento que voy ha buscate el conejo”, al poco de esto aparece Sebastián con un conejo en la mano, pero en sentido literal, no colgado de la mano, no, dentro de ella, ya que es un conejo recién nacido de muy pocos días.

Rafael al ver el trofeo solamente exclama “hó”, Sebastián le espeta,” no mos hen chugau un conejo, pos tómalo aquí el tiens”, sin cambiar mas palabras Rafael cogerá el trofeo y continuará viaje hacia su casa en Llert.

Han pasado dos años desde esta singular partida, Rafael ha bajado una vez más a Campo, como habitualmente hace casi todas las semanas, y antes de hacer sus encargos y gestiones, va a visitar a Sebastián para cortarse el pelo, entra en la peluquería y le pregunta a Sebastián, ¿Cuánto me cobrarás de cortamos el pelo a dos?, la respuesta del peluquero no se hace esperar, le contesta, “pos a tres reales cada uno seis reales”, Rafael se sienta en el sillón después de haberle abonado los seis reales, y le dice, “aú empeza con yo”, así lo hace Sebastián, que cuando termina con el corte, le pregunta ¿ aón está el otro?, Rafael aguantándose la risa le dice ” astí fuera le dixau piau”, el buen peluquero no tendrá mas narices que coger unas tijeras en desuso y cortarle el pelo al burro, que esta atado en una de las muchas anillas que había insertadas en las fachadas, para tal fin.

Rafael mientras Sebastián está acicalando el burro, continuará haciendo los encargos por Campo, cuando vuelve a buscarlo, el buen peluquero está terminando la faena, que no era poca, por lo que Sebastián está un tanto irritado, y le espeta “qué te le dixau ben”, a lo que le contesta Rafael,” la coda un poco bafurosa las dixau, pero ya está ben”.

 

   Esto que no esta sacado de ningún libro de cuentos, dice mucho a favor de aquellas gentes, que tenían un fino sentido del humor, sabiendo gastar bromas y encajarlas de igual manera. Siendo además hombres de palabra, pues era más de fiar un apretón de manos, de entonces, en cualquier clase de acuerdo o trato, que la más firme escritura que podamos hacer hoy ante notario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

                                           ORIGEN DE CASA SALUDAS

 

 

   Cuando vas conociendo las casas de un pueblo, por medio de la genealogía, te llevas muchas sorpresas, percatándote al tiempo de la cantidad de cosas que desconocemos sobre ellas, ya que lo que sabemos generalmente no va mas allá de algunas anécdotas, más o menos simpáticas o graciosas, transmitidas oralmente y repetidas infinidad de veces, esto hace que lleguen muchas de las veces a distorsionarse o exagerarse.

 

   Aunque tengo muchas historias recopiladas del pueblo de Campo y sus casas, la elección de casa Saludas ha sido casual, quizás, y principalmente con el ánimo de dar a conocer de donde proviene su denominación, y también porque tiene detrás una historia muy intensa, aunque un tanto desconocida, que relatándola toda nos daríamos perfecta cuenta de la calidad humana de sus moradores, y sin embargo solo sabemos de ella lo antes citado, alguna anécdota parecida a la relatada en el artículo anterior, de escaso contenido divulgativo. Por cuestión de espacio nos centraremos en el estudio del nombre de la casa y algún dato de la historia en la familia Saludas.

 

   Para empezar el informe nos remontaremos al 25-4-1855, fecha que se casa María Loriente Latorre, de Campo (residente en la casa que nos ocupa, casa Saludas, aunque entonces no se denominara así), con Ramón Rami Palomera de Torrelaribera carpintero de oficio, esto significa que el mencionado Ramón, viene a heredar a casa de María Loriente, que no sabemos su denominación en aquél año, ya que, según que cura hacía las inscripciones, obtienes datos que hacen referencia, al oficio de padres y abuelos o padrinos de bautismo, e incluso de los testigos de boda, nombre de la casa en ocasiones, entre otros datos, que se agradecen cuando investigas sobre las familias, el párroco de aquellos años Gonzalo Pérez Arnés, era muy escueto en estas inscripciones, limitándolas a las anotaciones más imprescindibles.

 

   No he podido encontrar la partida de defunción de Pedro Loriente, padre de María y posiblemente carpintero de oficio (esto no lo puedo aseverar, por lo antes expuesto), si la de su mujer que fallece el 17-6-1858, viuda de Pedro (éste debió de fallecer antes del 1852, ya que es a partir de este año que tenemos toda la información de los archivos parroquiales y no de antes), la asistencia de cuatro sacerdotes al sepelio de María, denota que era una casa de un nivel medio alto, por esto se puede pensar que Pedro Loriente fuera carpintero, ya que el patrimonio de tierra era pequeño, y en los entierros habidos en la casa, antes de llegar el carpintero Ramón Rami de Torrelaribera ya asistían cuatro curas.

 

   De este matrimonio nacerá el primer hijo el 11-10-1856, le ponen de nombre Ramón, fallecerá el 21-5-1859, en las partidas de bautismo de esta hermandad, no encuentro tampoco ninguna referencia al oficio de sus abuelos maternos.

   María Rami, nace el 14-4-1860, esta será la heredera de la casa.

   Joaquina Rami, nace el 10-12-1862

   Ramona Rami, nace el 9-5-1865, fallecerá el 18-3-1884, con 15 años de una pulmonía.

   Ramón Rami, nace el 10-9-1868, fallecerá el 2-6-1869

   Dolores Rami, nace el 4-8-1873.

 

   Dolores, será la última hija de este matrimonio, que intentó tener un varón para continuar el oficio de carpintero, mas no lo consiguieron, ya que como vemos murieron dos hijos con el nombre del padre, e incluso la hija Ramona siguió la misma suerte.

 

   María Rami Loriente, se casa a los 23 años de edad el 29-9-1883, con José Saludas Nasarre de Palo de 22 años de edad, hijo de Ramón Saludas de Serveto y Esmeralda Nasarre de Boltaña, vecinos de Palo. De este carpintero de Palo deriva el nombre de casa Saludas, que conoce a María trabajando en el taller del ahora su suegro, venido de Torrelaribera Ramón Rami.

 

   José Saludas Rami, nace el 16-10-1884, José estudiará en el Seminario de Barbastro y se hará sacerdote, el primer acto religioso que interviene como presbítero, será en 1913, casando a su tío José Loriente Ballarin con una hermana de mi padre Carmen Castán Guerri, el 14-10-1913 (este matrimonio se ira a vivir a Francia, regentarán un bar, y en 1914 con las primeras revueltas de la primera guerra mundial, Carmen y la criatura que estaba en periodo de gestación avanzada, morirán estando en el bar, a consecuencia de un tiro perdido, en una de las escaramuzas que se daban en la calle, José Loriente se volverá a casar, y será el padre de la que hemos conocido en Campo, como Nicolasa Loriente)

   Presentación Saludas Rami nace el 28-11-1887, fallece el 30-8-1889.

   Eugenio Jesús Saludas Rami nace el 6-8-1896, fallece con 18 años, el día 12-10-1914, según los facultativos de dotiementería.

   Ramón Luís Saludas Rami nace el 22-5-1899, fallece según el parte médico de inanición el 17-9-1900 (es de suponer que María con 40 años, no tuviera suficiente leche para amamantar al crío)

 

   La continuidad de casa Saludas se tambaleaba, ya que se quedan con un solo hijo vivo, que se hará sacerdote, y en la guerra del 36 será fusilado por los miembros del comité republicano de la zona. El carpintero Saludas al tener un oficio que se debía al público, conoce a todos los miembros de los comités ya fueran de Morillo, de Navarri, de Campo, o de Seira, pidiéndoles cordura y clemencia para el entonces su único hijo, en la confianza que se la concederán,  dada la relación de trabajo habida con las familias de los citados miembros, mayoría clientes de su carpintería.

 

   No hubo ni comprensión ni clemencia para José Saludas Rami, con lo que el carpintero se sintió muy dolido por la muerte de su último hijo, y también por haberle dado la espalda quién había creído de siempre eran sus amigos. La guerra termina, en 1940 José Saludas ejerce de juez de paz en este año, la familia (concretamente la madre) del miembro del comité que asesinó a su hijo, viene a pedir la indulgencia al citado juez, José tiene aún muy reciente el asesinato de su hijo, como también cuando él estaba en el lugar de esa madre pidiendo clemencia para el hijo, y no se le escuchó, ni se tuvo en cuenta la amistad que éste a todos les procesaba (aunque José nunca llegó a pensar, que le matarían a su hijo, y por este motivo no lo animó a esconderse o escapar) Saludas no era ni fue nunca un hombre rencoroso, y mucho menos mal hombre. Cuando estaba frente aquella madre compungida, mirándola a los ojos llorosos, y ésta suplicándole al juez una firma que justificara la no participación en delitos de sangre de su hijo.

 

   José le dirá con el corazón encogido y su voz peculiar entrecortada “me cason crizta amor con amor se paga”, no entregándole el documento firmado, que de haberlo hecho hubiera salvado la vida a ese hijo, que, con tres o cuatro años de cárcel por pertenencia a un comité, se hubiera saldado la cuestión.

 

   Estos dramas de verdad que cuesta incluso contarlos, ya que una guerra es cruel e injusta para todos los implicados en ella, mas, una guerra civil y fraticida como fue la española, acentuada en su crueldad por la ignorancia y el bajo nivel cultural, habido en aquellos años.

 

Tengo fundadas sospechas, pero, ninguna firme para poder aseverar, que el padre de María, Pedro Loriente Latorre fuera carpintero, una de las pruebas más consistentes, es la construcción del púlpito, que sabemos se hizo en la carpintería de “Saludas”, (o como se llamara entonces) pero es muy poco probable fuera José Saludas el artesano, y también dudo fuera su suegro Ramón Rami, por las razones siguientes; la primera porque observando el púlpito se le denota una antigüedad de más de 170 años, segunda y más convincente, (para descartar a José como autor de la obra) en el año 1883 cuando Saludas se casa con María, el pueblo de Campo acaba de pasar por un fatal y doloroso episodio, como fue la viruela negra, que desde el 12-3-1880 que muere la primera víctima hasta el 11-1-1882 que entierran la última, se cobrará 129 vidas, mayoría jóvenes y niños, quedando muy tocado el pueblo de Campo, por ello es de suponer no se tuvieran ánimos para ponerse en obras costosas de iglesia. En el relato que tengo elaborado de la citada epidemia se dará cumplidas explicaciones.

 

   José Saludas desde el 1937 se queda solo con su mujer María, desanimados al tener un presente y futuro cargado de tristeza, con una vida de familia, plagada de desgracias, ya que de cuatro hijos, solo les quedaba José y en él pusieron todas sus ilusiones y esperanzas, cuando en la vida tienes algo porqué luchar, le encuentras sentido, si te quedas sin motivos para ilusionarte y luchar en la vida, te desesperas, este matrimonio no se desesperó, pero si les acompaño hasta la muerte, el triste recuerdo de su andadura de pareja, al tener que enterrar en el transcurso de ella, los cuatro hijos que tuvieron, y el último de forma tan trágica e inesperada injusticia.

 

   Tengo que decir que yo personalmente no conocí este matrimonio, sí que tuve referencias de él, a través de alguien que fue amigo común de los tres, y gracias a este amigo, que me habló mucho y bien de José y María, supe que a pesar de las adversidades que tuvieron que sufrir, supieron infundir a quién los conoció, fortaleza y bondad, durante toda su vida.

 

   Al verse sin descendencia José y María, intentan transferir la casa, carpintería y hacienda, a alguien que dé continuidad a la forma de vida de tantos años, y la verdad que eligen muy buen candidato, y el más idóneo, a Jesús Miranda carpintero de oficio, y que de aceptar éste la propuesta, con seguridad hubiera vuelto a funcionar la carpintería, adaptándola a las nuevas formas de trabajo, y de alguna manera esto hubiera servido de consuelo para la recta final de la vida de José y María, que hubieran visto como seguía funcionando el taller, que tantos años había sido el medio de vida para casa Saludas, no fue así, ya que Miranda no aceptará la propuesta, la transfieren a Jesús Ballarín de casa Mur de Espluga, que desde entonces en Campo se le conocerá por Saludas, aunque él no aceptó nunca este apodo, y cuando alguien lo llamaba así, el rápidamente le puntualizaba “me llamo Jesús Ballarín”.

 

                               Cosme Castán